El principal siniestro que sufrimos por frecuencia e inconvenientes que supone en las cafeterías es el robo.
No es solo lo que nos quitan que hay que reponer, sino que en muchas ocasiones los desperfectos por robo son importantes y tiene un elevado coste. Por ello es importante que la declaración de las medidas de seguridad sean coincidentes con las existentes, que la alarma (si existe) se conecte siempre que se queda vacío el restaurante y los cierres estén echados. También es conveniente guardar cuanto menos metálico mejor, pues los límites de cobertura en todas las pólizas es muy limitado y no suele compensar nunca el robo de grandes cantidades.
Otro de los principales siniestros cubiertos por los seguros para cafeterías, son los daños por agua. Bien porque nos inundan, en cuyo caso será importante tener una buena cobertura de daños estéticos (que nos pinten toda la habitación, no solo el o los paños afectados) o bien porque inundamos a un tercero, al que necesariamente deberemos resarcir.
Los daños eléctricos y electrónicos se dan con más frecuencia que la que desearíamos. Aunque a la larga las compañías en muchas ocasiones podrán repetir contra la compañía suministradora, lo cierto es que los procesos suelen ser largos, algo que no podemos permitirnos en el normal funcionamiento de nuestra actividad.
Por último, un buen seguro de cafetería, nos protegerá contra el siniestro más devastador, el incendio. Si los capitales son correctos, recuperaremos los fondos para reponer lo perdido y si encima hemos hecho bien la póliza, con un capital por paralización, en breve tiempo volveremos a estar operativos para atender a nuestros clientes, sin que ello suponga una ruina para nuestra tesorería.